Historia Abierta
Portada de Alas de Luna y Sombras
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Capítulo 18 · ~6 min

El enfrentamiento final

Kaden apoyó la espalda contra la pared, mirando el reloj viejo que colgaba junto a la entrada del salón principal. Los números avanzaban lentos, pero el murmullo de los estudiantes lo mantenía despierto. Luna cruzó el salón sin bajar la mirada, la piel de la mejilla aún amoratada. Caminaba con paso firme, como si no le doliera nada. Sienna, cerca del estrado, tenía los brazos cruzados y el ceño fruncido. Parecía más una guardiana que una líder.

Kaden se acercó a Luna y bajó la voz.

—¿Seguro quieres hacer esto ahora?

—No hay opción. Si me voy ahora, él nunca aparecerá —dijo Luna, apretando los labios.

No hubo tiempo para más. Selene ya los esperaba cerca de la mesa donde Sienna había guardado la hoja con las pruebas. Se movía de un pie a otro, inquieta, y miraba la puerta cada dos segundos. Sienna los observó de reojo, tensa, como si le costara confiar en ellos.

La puerta principal se abrió de golpe, golpeando la pared. Ryker entró, acompañado de dos chicos altos y robustos. Sus uniformes estaban arrugados y uno tenía la camisa manchada de tinta. Ryker caminó al centro, con la sonrisa torcida y los ojos fijos en Luna. Nadie se atrevió a hablar. Un par de estudiantes se apartaron para dejarle paso.

Ryker levantó la voz, burlón.

—¿Ya me extrañaban? Pensé que esto sería más privado, pero veo que les gusta el show.

Sienna bajó del estrado, los pasos secos.

—Hoy no hay juegos. Si tienes algo que decir, hazlo ya. Todos están esperando.

—Tú no mandas aquí —le lanzó Ryker, sin mirarla. Señaló a Luna—. Dame la hoja. Deja de meterte donde no te llaman y esto termina para ti.

Kaden se interpuso entre Ryker y Luna. Sintió la tensión en las manos, cada músculo listo para saltar.

—No te va a funcionar, Ryker. Si quieres saber lo que dice esa hoja, quédate y escucha. Ahora todos quieren saber la verdad.

Ryker empujó a Kaden, pero él no se movió. Solo lo miró fijo, desafiándolo en silencio. Sienna alzó la mano y todos los murmullos se apagaron. Caminó hasta la mesa, sacó la hoja del candado y la sostuvo a la vista de todos.

—Aquí están las pruebas. Y las vamos a mostrar ahora. Nadie sale de este salón sin saber la verdad sobre el hermano de Luna.

Ryker bufó, girando la cabeza hacia sus seguidores. Los chicos no dijeron nada. Selene tomó la hoja y la extendió frente a todos. Sus manos temblaban, pero su voz fue firme.

—Estos son registros del instituto, mensajes y firmas. Aquí hay conversaciones entre Ryker y uno de sus chicos. Ayudaron a desaparecer al hermano de Luna. Y pusieron en riesgo a la manada.

Kaden notó cómo algunos estudiantes se removían en sus asientos. Uno de los seguidores de Ryker bajó la cabeza. Sienna frunció más el ceño, la mandíbula apretada, las uñas marcando la palma.

Ryker chasqueó la lengua.

—Eso lo pudo haber escrito cualquiera. No tienen pruebas reales. Seguro falsificaron todo para culparme.

Luna dio un paso adelante. El temblor en las manos delataba su nerviosismo, pero no dudó al hablar.

—Reconocí la letra de uno de tus amigos. Y el mensaje que recibí anoche salió del mismo número que usaron para chantajear a mi hermano. Puedes negarlo, pero todos vieron el mensaje.

Selene mostró su teléfono, la pantalla iluminando su rostro. Sienna lo tomó y lo leyó rápido. Luego miró a Ryker. Los ojos, antes fríos, ahora ardían.

—¿Me mentiste? Dijiste que solo querías proteger al grupo. Pero lo abandonaste cuando más te necesitábamos.

Ryker levantó la barbilla, sin mover un músculo del rostro.

—Lo hice por todos. Él iba a traicionar a la manada. Si no lo detenía, esto se acababa. ¿Eso quieren? ¿Un grupo débil?

Un par de estudiantes de la manada de Ryker se miraron entre sí. Uno se levantó y se alejó de Ryker, sin mirar atrás. El ambiente se sentía denso, como si el aire estuviera cargado de electricidad.

Sienna golpeó la mesa con la palma abierta. El ruido hizo que todos la miraran.

—¡Ya basta! Nadie tiene derecho a desaparecer a otra persona ni a poner en peligro al grupo. Ryker, estás fuera de la manada alfa y expulsado del instituto. Ahora mismo.

Ryker apretó los dientes. Miró a todos, buscando apoyo, pero nadie se movió. Escupió al piso y avanzó hacia la puerta. Empujó a uno de los chicos que no se apartó lo suficiente y salió sin mirar atrás.

El salón quedó callado, solo se oía el zumbido de las luces. Sienna miró la hoja y luego a Luna, Kaden y Selene.

—Aquí dice que tu hermano escapó, con ayuda de uno de los seguidores de Ryker. No hay más datos. Si quieren buscarlo, no pienso detenerlos. Pero no vuelvan sin avisar. La manada todavía está en peligro y no quiero más secretos.

Luna tragó saliva y levantó la cabeza. Sus ojos estaban húmedos, pero la voz salió clara.

—¿Nos dejas salir?

Sienna asintió, cansada.

—Sí. Pero vuelvan. Si algo pasa, nos avisan. No puedo protegerlos afuera.

Selene guardó la hoja en su mochila y le ofreció la mano a Luna. Kaden se acercó y le pasó el brazo por los hombros.

—¿Preparada para lo que viene? —le preguntó en voz baja.

Luna asintió, pero no soltó su mano. Lo abrazó rápido, apretando fuerte.

—Siempre.

Kaden buscó la mirada de Sienna. Ella solo asintió con la cabeza. Los demás estudiantes empezaron a salir, algunos cuchicheando, otros lanzando miradas rápidas a Luna y Selene. Kaden sintió los nervios en el estómago, pero también un poco de alivio. Por fin había un camino claro, aunque todavía peligroso.

Salieron juntos del salón, cruzando el pasillo entre charlas apagadas y pasos apurados. Selene iba adelante, revisando el celular. Luna no soltaba la mano de Kaden. Afuera, la luz del atardecer bañaba el patio, pero el aire estaba frío.

Kaden miró a Luna. Ella apretó los labios y miró el portón del instituto, como si ya viera a su hermano del otro lado. Kaden sabía que lo difícil apenas empezaba. A cada paso sentía el peso de lo que acababa de pasar, pero también algo parecido a esperanza.

Detrás, Sienna cerró la puerta del salón y se quedó mirando el patio. Kaden se preguntó si de verdad confiaría en ellos o solo estaba cansada de pelear. No importaba. Ahora todo dependía de ellos tres.

Avanzaron hacia la salida, sin hablar. Kaden pensaba en Ryker, seguro planeando su próxima jugada. Apretó la mano de Luna, dispuesto a no soltarla pase lo que pase.

El futuro era incierto, pero al menos no estaban solos. ¿Cuál sería el destino de Luna y su hermano?

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