Capítulo 13 · ~5 min
Juego de sombras
Kaden caminó por el pasillo del ala sur, con el ceño fruncido y los hombros tensos. Sus botas resonaban en el piso, marcando el ritmo de su ansiedad. No había dormido bien la noche anterior. Cada vez que cerraba los ojos, las palabras de Sienna y el rostro de Luna le volvían a la mente. Ahora, mientras se acercaba al gimnasio abandonado, sentía que algo importante estaba a punto de pasar.
La puerta de metal crujió al empujarla. Dentro, solo una luz débil se filtraba por las ventanas altas. Ryker lo esperaba de pie junto al viejo ring de box. Llevaba la chaqueta de siempre, esa de cuero negro que nunca se quitaba, y una expresión entre arrogancia y desdén.
—Pensé que te ibas a rajar, Kaden —dijo Ryker, cruzando los brazos—. Últimamente te veo muy ocupado cuidando de la humana.
Kaden apretó la mandíbula y caminó hasta quedar frente a él, sin bajar la mirada.
—No vengo a hablar de Luna. Vengo a decirte que dejes de jugar sucio con la manada. Se acabaron tus trampas.
Ryker soltó una risa seca.
—¿Y tú vas a detenerme? No me hagas reír. Sienna ya no controla nada. Tú eres solo un perro faldero, Kaden.
El ambiente se tensó aún más. Por un segundo, Kaden pensó en lanzarse sobre él. Pero se contuvo.
—No me provoques, Ryker. Sabes que lo que haces va a terminar mal. Si sigues metiendo miedo, va a correr sangre, y no solo de los tuyos.
Ryker se acercó un paso, bajando la voz.
—Eso es exactamente lo que quiero. El instituto necesita un líder de verdad. Sienna está acabada, y tú… tú ya no eres el mismo desde que llegó esa chica. ¿Te volviste débil o solo estúpido?
Kaden le sostuvo la mirada, sintiendo el impulso de transformarse. Pero sabía que Ryker solo buscaba eso, que lo atacara primero. Inspiró hondo.
—No me importa si me llamas débil. Prefiero eso a ser un cobarde que se esconde detrás de amenazas y mentiras. ¿Por qué no lo haces de frente?
Ryker sonrió, mostrando los colmillos. Se notaba que disfrutaba cada palabra.
—Pronto todos verán quién manda aquí. Cuando caigan los primeros, los demás van a seguirme, como siempre. Y tú, Kaden, vas a tener que elegir: o te unes, o te aparto a la fuerza.
Kaden sintió el pulso en las sienes. Sabía que Ryker tenía seguidores, gente que quería volver a las viejas reglas. Si Ryker tomaba el control, Luna estaría en peligro, y también Sienna. No podía permitirlo.
—No te tengo miedo, Ryker. Y no voy a dejar que destruyas lo poco bueno que queda en este lugar.
Ryker se giró y caminó hasta el borde del ring. Se sentó en las cuerdas, relajado.
—Hablas como si tuvieras opciones. Pero tus días de héroe se acabaron, Kaden. Vas a perderlo todo, igual que Sienna. Mejor cuida a tu humana, antes de que desaparezca como su hermano.
Kaden sintió un escalofrío. No podía mostrar debilidad, pero la amenaza era clara. No solo iba contra él, sino también contra Luna. Dio un paso atrás, midiendo a Ryker.
—Te advierto, Ryker. Si le pasa algo a Luna, tú vas a responder por eso. No me importa cuántos te sigan, yo no pienso dejarte el camino libre.
Ryker soltó otra risa, más baja.
—Eso quiero ver —contestó, levantándose del ring y acercándose tanto que Kaden sintió su aliento—. Porque en la próxima asamblea, todo va a cambiar. Y tú vas a tener que decidir de qué lado estás.
Kaden no respondió. Solo lo miró fijo, sin moverse. Sabía que cualquier palabra podía ser usada en su contra. Ryker se alejó, empujando la puerta de salida sin mirar atrás.
Kaden se quedó solo en el gimnasio, apretando los puños. El eco de la amenaza seguía flotando en el aire. Caminó de un lado a otro, repasando lo que acababa de escuchar. Necesitaba un plan. No podía enfrentar a Ryker solo, pero tampoco podía confiar del todo en Sienna ni en el resto de la manada. Tal vez era hora de buscar aliados fuera de su zona de confort.
Salió al pasillo, sintiendo que las paredes del instituto se cerraban sobre él. Tomó su celular y revisó los mensajes. Nada de Luna, nada de Sienna. Solo un mensaje anónimo: “Cuidado, todo se mueve más rápido de lo que crees”. Kaden borró el mensaje y guardó el teléfono. Sabía que lo vigilaban, pero no podía detenerse ahora.
Subió las escaleras hacia la sala común. Dos chicos de la manada cruzaron miradas con él, murmurando algo que no alcanzó a oír. Kaden ignoró los comentarios y fue directo a la ventana. Desde ahí, vio a Ryker hablando con otros tres estudiantes, todos de su grupo. Parecían conspirar, moviendo las manos con gestos rápidos.
El sol empezaba a caer, tiñendo el patio de naranja. Kaden se apoyó en el marco de la ventana. Pensó en Luna, en su hermano desaparecido, en la llave y en la pelea que se venía. Sabía que debía estar listo para lo peor. Ryker no iba a detenerse hasta ganar.
Un ruido fuerte lo hizo girar. Sienna entró en la sala, mirándolo con la misma desconfianza de siempre, pero sin decir nada. Kaden sostuvo su mirada solo un segundo. No había tiempo para peleas internas. Ahora, el enemigo era otro.
Bajó la cabeza y salió al pasillo, decidido a encontrar a Luna antes de que Ryker cumpliera su amenaza. Cada paso le recordaba que el tiempo se acababa. Pronto, todos tendrían que elegir un bando. ¿Quién ganaría el control del instituto?