Capítulo 15 · ~6 min
Momentos de verdad
Luna se despertó bruscamente, sentada en su cama, con la respiración entrecortada. La habitación seguía hecha un desastre, papeles y ropa regados por el suelo. Se frotó los ojos, repasando las imágenes de la noche anterior: gritos, empujones y el estruendo de una puerta al romperse. No se atrevió a quedarse quieta mucho tiempo. Se levantó y fue directo a la mochila escondida bajo la cama.
Revisó el contenido con dedos temblorosos. La hoja seguía ahí, doblada y manchada en una esquina, entre un cuaderno viejo y un estuche de plumas. La sostuvo con ambas manos y la miró fijamente. Cada vez que pensaba en su hermano, sentía que esa hoja era la única pista real que tenía. La volvió a guardar, asegurándose de dejarla bien oculta, y se puso la mochila al hombro.
Se asomó al pasillo. Todo parecía más callado que de costumbre, pero había huellas del desastre: una lámpara rota, rastros de zapatos embarrados y dos carteles arrancados de la pared. Caminó rápido, pegada a la baranda, esquivando los charcos de agua y los grupos de estudiantes que cuchicheaban sin atreverse a levantar la voz.
Al doblar la esquina, casi se topó de frente con Kaden. Él llevaba el cabello revuelto y una chaqueta gris con una manga rota. Tenía un corte en la mejilla y los ojos rojos, como si no hubiera dormido nada.
—Te estaba buscando —dijo en voz baja, mirándola directo.
Luna no respondió de inmediato. Se mantuvo a unos pasos de distancia, apretando la correa de la mochila.
—¿Para qué? —preguntó finalmente. Su tono era seco—. ¿Ahora sí vas a decirme toda la verdad o solo quieres la hoja?
Kaden miró por encima del hombro, comprobando que nadie los escuchara, y la guió hacia un aula vacía. Empujó la puerta con cuidado y revisó la sala antes de hablar otra vez. Luna entró detrás de él, sin soltar su mochila.
—No vine a quitarte nada —dijo Kaden—. Si Ryker consigue esa hoja, se acabó todo para nosotros. No quiero que eso pase.
Luna se cruzó de brazos y se apoyó en el escritorio más cercano. Observó a Kaden, buscando señales de mentira en su cara.
—Me ocultaste cosas desde el principio. ¿Por qué debería confiar en ti ahora?
Kaden bajó la cabeza y se frotó la nuca.
—No puedo cambiar el pasado. Pero si Ryker toma el control, va a arrasar con todos los que no estén de su lado. Yo... no pienso dejar que te pase nada.
El silencio se hizo incómodo. Luna golpeó el piso con la punta del zapato, impaciente. Miró por la ventana sucia del aula, luego de vuelta a él.
—Entonces dime: ¿qué es esa hoja? ¿Por qué mi hermano la tenía?
Kaden respiró hondo. Su voz sonó más baja.
—Es un salvoconducto. Permite salir del instituto sin aparecer en los registros. Solo unos pocos tienen acceso, y alguien se lo pasó a tu hermano. Sienna cree que hay un traidor cerca. Ryker está desesperado por conseguir esa hoja porque le daría ventaja para escapar o chantajear a quien quiera.
Luna apretó los labios y miró al suelo. Pensó en su hermano, en la última vez que lo vio. No podía dejarlo en el olvido.
—¿Crees que sigue vivo?
Kaden la miró de frente, con los ojos firmes.
—No estaría aquí si pensara lo contrario. Pero si Ryker gana, nadie va a poder ayudarlo ya.
Luna tragó saliva. Se obligó a levantar la mirada. Sabía que no podría con todo sola, pero tampoco quería depender de alguien que le había mentido.
—¿Sienna sabe que estás aquí conmigo?
Una ligera sonrisa cansada apareció en la cara de Kaden.
—Sienna está ocupada vigilando a los suyos. No le importa nada más. Pero si logramos pruebas de que Ryker está detrás de todo, nos va a dejar actuar. Si no, estamos solos.
Luna se separó del escritorio y caminó de un lado al otro, pensando. Sus pasos hacían crujir el piso viejo. Paró frente a Kaden y lo miró de arriba abajo.
—¿Tienes un plan?
Kaden asintió despacio.
—Vamos al sótano. Hay una sala donde guardan los archivos antiguos y el registro de los pases. Si encontramos el nombre de tu hermano ahí, sabremos quién lo ayudó a conseguir la hoja. Pero necesito que confíes en mí. Si pasa algo, te vas. No te quedes a pelear.
Luna negó con la cabeza, firme.
—No voy a correr. No esta vez. Si Ryker quiere problemas, los tendrá. Pero no me voy sin respuestas.
Kaden la miró con seriedad, pero sus labios temblaron un poco, entre la preocupación y algo parecido al respeto.
—Está bien. Pero quédate cerca. No sabemos quién más puede estar vigilando.
Salieron del aula y avanzaron juntos por el pasillo. Luna sentía la mochila pesada en la espalda y los pasos de Kaden detrás de ella. El aire entre ellos tenía tensión, pero ya no se sentía tan sola.
En el tramo hacia la escalera, dos chicos pasaron corriendo y los esquivaron sin mirar. Desde una puerta entreabierta se oía a alguien discutiendo, pero nadie les prestó atención. El instituto parecía más pequeño y peligroso que nunca.
Kaden se detuvo frente a la puerta del sótano. Se giró hacia Luna y bajó la voz.
—Si escuchas pasos atrás de nosotros, avísame. No quiero sorpresas.
Luna asintió y tomó la hoja dentro de la mochila, lista para cualquier cosa. Miró a Kaden y le hizo una seña de que estaba lista.
Bajaron las escaleras despacio, sin hablar. Cada crujido de la madera sonaba más fuerte en el silencio. Al llegar al último peldaño, Kaden se agachó y revisó la cerradura de la puerta de metal. Sacó una llave pequeña del bolsillo y la giró con cuidado.
Entraron a un pasillo oscuro y frío. Luna sintió un golpeteo en el pecho, pero no se detuvo. Siguió a Kaden hasta una sala con estantes llenos de carpetas y cajas viejas. El olor a papel húmedo era fuerte.
Kaden revisó rápidamente los estantes, buscando el archivo correcto. Luna sacó la hoja y la comparó con unos papeles en la mesa. No entendía todos los códigos, pero reconoció el nombre de su hermano en una lista.
—Aquí está —dijo en voz baja, llamando a Kaden.
Él tomó el papel y lo leyó. Su ceño se frunció.
—Hay otra firma aquí... —señaló una inicial—. Esto prueba que alguien de la manada de Ryker ayudó a tu hermano. Podemos usarlo contra él.
Un ruido seco sonó en el pasillo. Luna guardó rápido la hoja y se pegó a la pared. Kaden se movió hacia la puerta, listo para cerrar si alguien entraba. Se miraron, sabiendo que tenían poco tiempo.
—¿Listo? —susurró Luna.
Kaden asintió, tenso.
—Si salimos de aquí, vamos a enfrentarlo. Pero tenemos que hacerlo juntos. ¿Confías en mí ahora?
Luna le sostuvo la mirada. No respondió con palabras, pero se acercó a la puerta, preparada para correr o luchar según hiciera falta.
Unos pasos se escucharon del otro lado. Luna apretó la mochila y le hizo una seña a Kaden.
No sabían si tendrían otra oportunidad. El siguiente movimiento podía decidirlo todo. ¿Podrán detener a Ryker juntos?