Historia Abierta
Portada de Cuenta Regresiva al Olvido
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Capítulo 22 · ~6 min

Construyendo juntos

Andrés llegó temprano al departamento de Lucía, con la carpeta de documentos bajo el brazo. No había dormido mucho, pero no le importó. Tocó el timbre y esperó, escuchando el ruido del tráfico desde la calle. Cuando Lucía abrió la puerta, él le sonrió con nerviosismo. Ella lo dejó pasar sin decir una palabra, solo con un gesto de la cabeza.

En la sala, Lucía ya tenía la mesa lista con dos tazas de café y una libreta. Había papeles, bolígrafos y su computadora portátil encendida. Andrés se sentó frente a ella, dejando la carpeta entre ambos.

—Traje todo lo del local y la propuesta del banco —anunció, acomodándose en la silla—. Si quieres, lo revisamos juntos.

Lucía asintió. Se veía cansada, pero determinada. Se inclinó para tomar los papeles y empezó a revisarlos. Andrés la observó en silencio, tratando de adivinar en su cara si alguna hoja despertaba dudas o enojo. Después de unos minutos, Lucía alzó la vista.

—Te faltó el anexo de pagos automáticos —dijo, con voz calmada—. ¿Lo tienes por ahí?

Andrés buscó rápido entre sus papeles y lo encontró doblado. Se lo pasó y soltó un suspiro.

—Perdón, se me fue. Creo que ahora sí está todo.

Lucía revisó el documento y luego lo dejó sobre la mesa. Cerró su libreta y lo miró seria.

—¿Por qué quieres seguir con el local? —preguntó de golpe—. Dímelo sin rodeos. Ya pasamos por mucho.

Andrés se quedó callado unos segundos. Luego bajó la mirada.

—Porque es lo único que me queda contigo. Es nuestro proyecto. No quiero perderlo como te perdí a ti.

Lucía suspiró y se quedó en silencio. Tomó su taza de café y la acercó a los labios, pero no bebió. Andrés sintió el peso de la respuesta y el miedo a que ella dijera que no valía la pena intentarlo.

Después de unos segundos, Lucía habló—. Si seguimos, quiero reglas claras. Nada de secretos ni decisiones sin hablarlas antes. Si algo sale mal, lo enfrentamos juntos.

Andrés asintió rápido.

—Te lo prometo. Desde ahora, todo se decide entre los dos. Si te parece, lo escribimos y lo firmamos aquí.

Lucía sonrió apenas. Tomó la libreta y empezó a escribir las reglas. Andrés la miró escribir, sorprendido por la seriedad, pero también aliviado. Era una señal de que ella quería intentarlo de verdad.

Cuando terminaron de definir las reglas, Andrés leyó en voz alta cada punto. Luego ambos firmaron la hoja. Fue un momento simple, sin solemnidad, pero con un peso especial. Guardaron las reglas junto a los documentos del local.

—¿Y ahora qué sigue? —preguntó Andrés, tratando de sonar relajado.

Lucía abrió su computadora y le mostró una hoja de cálculo.

—Tenemos que reorganizar los turnos, revisar inventarios y hablar con los proveedores. Si no ajustamos gastos, no vamos a sobrevivir este mes.

Andrés se acercó para mirar la pantalla. Se sorprendió de cuánto trabajo ya había adelantado Lucía. Empezaron a repasar lista por lista, tachando pendientes y añadiendo nuevas tareas. Por momentos discutían sobre una decisión, pero al final llegaban a un acuerdo sin levantar la voz.

Pasaron casi una hora así, armando planes, revisando presupuestos y decidiendo juntos. Andrés sintió algo parecido al orgullo, pero diferente. Era satisfacción por trabajar en equipo, algo nuevo para él.

Cuando terminaron, Lucía se recostó en el respaldo de la silla y lo miró.

—¿Vas a poder con todo esto? —preguntó, cruzando los brazos.

—Sí, si tú también sigues —respondió Andrés, serio—. No quiero hacerlo solo.

Lucía sonrió de lado y asintió. Luego se levantó y caminó hacia la cocina. Andrés la siguió, sin saber bien qué decir. Se apoyó en el marco de la puerta.

—¿Te acuerdas de la primera vez que peleamos por el local? —preguntó, con una sonrisa tímida—. Yo quería pintar las paredes de azul y tú decías que era horrible.

Lucía soltó una risa breve.

—Sí, y al final las dejamos blancas porque ninguno quiso ceder.

—Ahora podríamos negociar —dijo Andrés, medio en broma—. Tal vez un azul clarito.

—Tal vez —respondió Lucía, sirviendo más café—. Pero primero salvemos el local, después pintamos lo que quieras.

Andrés se acercó, tomó su taza y la miró a los ojos. Se quedaron así unos segundos. No hacía falta decir nada. Por primera vez en mucho tiempo, Andrés sintió que estaban del mismo lado.

Volvieron a la sala y revisaron juntos algunos mensajes del grupo del local. Había dudas de los empleados y preguntas sobre los nuevos turnos. Andrés contestó algunos desde el celular, mientras Lucía escribía a los proveedores para renegociar pagos.

El celular de Andrés vibró. Un mensaje de Carlos: "¿Van sobreviviendo? Avísame si necesitas refuerzos." Andrés sonrió y le respondió con un emoji de pulgar arriba.

—Carlos pregunta si necesitamos ayuda —comentó, levantando la vista.

—Dile que estamos en modo reconstrucción —respondió Lucía, con una sonrisa sincera.

Siguieron trabajando, cada uno concentrado pero atentos al otro. El ambiente era distinto, menos tenso, con una confianza que todavía estaba naciendo pero se sentía real.

Cuando la tarde empezó a caer, Lucía cerró la computadora y se estiró.

—¿Quieres cenar aquí? Podemos pedir algo y seguir con el plan de acción.

Andrés dudó un segundo, pero luego asintió.

—Sí, estaría bien. Pero prometo no hablar del local toda la noche.

Lucía se rió y sacó el celular para buscar comida. Andrés la miró y pensó en lo cerca que habían estado de perderlo todo. Ahora, aunque no era perfecto, sentía que por fin avanzaban juntos.

Mientras esperaban la comida, se sentaron en el sillón y hablaron de cosas más ligeras: series, música, anécdotas del pasado. No mencionaron el divorcio, ni los problemas. Por un rato, solo fueron dos personas buscando una forma de empezar de nuevo.

Al final de la noche, Andrés ayudó a Lucía a recoger. Antes de irse, se detuvo en la puerta.

—Gracias por dejarme estar aquí. Sé que no es fácil confiar otra vez.

Lucía lo miró, seria pero tranquila.

—No lo es. Pero si vamos a intentarlo, es juntos. O nada.

Andrés asintió. Cerró la puerta despacio, sin mirar atrás, pero con la pregunta rondando en la cabeza: ¿Lograrán mantener esta unión frente a los retos?

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