Historia Abierta
Portada de Juicio de Pasiones
  • 20 capítulos
  • 5.775 lecturas
  • Completada

Todas las edades

21

~5 min de lectura

Capítulo 5 · ~5 min

La fusión inesperada

Andrés entró a la oficina de socios y notó el aire pesado. Había murmullos, miradas rápidas y hasta un par de carpetas abiertas sobre la mesa. Isabela ya estaba sentada, con la espalda recta y la mirada fija en el socio fundador, el doctor Gaitán. Nadie sonreía.

Apenas Andrés cerró la puerta, Gaitán golpeó la mesa con el anillo.

—Atención, por favor. Esto es importante —dijo, mirando a todos uno por uno—. El bufete Martínez & Suárez está aquí afuera. Oficialmente, a partir de hoy, somos uno solo.

Un silencio largo. Andrés vio cómo Isabela apretaba el bolígrafo.

—¿Eso qué significa para el caso Martínez? —preguntó Andrés, cruzando los brazos.

—Significa que ahora trabajan también con el equipo de Suárez. Y que la responsabilidad es doble —respondió Gaitán. No parecía dispuesto a negociar nada.

Un hombre alto, de cabello canoso y traje impecable, entró con dos personas más. Se presentó como Mauricio Suárez. Saludó a todos sin mucha ceremonia y fue directo al grano.

—Necesito resultados rápidos. El caso Martínez es prioridad. Quiero ver cómo se coordinan. No hay espacio para fallos —dijo Suárez, mirando primero a Isabela y luego a Andrés—. Desde hoy, ustedes dos lideran el equipo mixto.

Isabela no dijo nada. Solo asintió, pero no soltó el bolígrafo.

—¿Y el puesto de socio? —preguntó Andrés. La pregunta flotó en el aire.

Gaitán se inclinó hacia adelante.

—Esa decisión sigue en pie. Pero ahora, quien logre manejar mejor la fusión y saque adelante el caso, será el elegido. Trabajen juntos o ambos pierden.

Andrés intercambió una mirada con Isabela. Por primera vez, ninguno sonrió ni hizo un comentario sarcástico.

Cuando terminó la reunión, salieron al pasillo. Isabela caminó rápido, pero Andrés la alcanzó antes de que llegara a su oficina.

—¿Vas a ignorarme todo el día? —preguntó, bajando la voz.

—No tengo tiempo para juegos, Andrés. Esto es serio. Si fallamos, los dos quedamos fuera —respondió ella, sin mirarlo del todo.

—Entonces vamos a hacer un trato —propuso Andrés—. Dividimos las tareas. Yo me encargo de la parte financiera y tú de la estrategia legal. Nada de sabotajes. ¿Puedes con eso?

Isabela dudó un segundo. Miró a Andrés, buscando alguna trampa en su propuesta. Pero solo vio cansancio.

—Está bien. Pero si veo algo raro, lo denuncio de inmediato —respondió.

—Perfecto. Y yo igual. Nada de jugar sucio —dijo Andrés. Levantó las manos como si firmara la paz, aunque su sonrisa era más cansada que confiada.

Isabela entró a la sala de juntas y encendió la laptop. Revisó los correos: había uno de Suárez, pidiendo un resumen del caso en menos de dos horas. Suspiró y empezó a escribir, pero a los cinco minutos entró Juliana, la abogada joven que venía del bufete Suárez. Tenía el cabello corto y una carpeta enorme en la mano.

—¿Tú eres Isabela, cierto? —preguntó Juliana, sentándose sin pedir permiso.

—Sí. ¿Te puedo ayudar?

—Me mandaron a apoyarte con la recopilación de pruebas. Pero necesito acceso a los archivos internos. ¿Me das tu clave?

Isabela la miró fijo. No respondió de inmediato.

—No puedo darte mi clave. Pero te ayudo a buscar lo que necesites. Dime exactamente qué documentos te hacen falta y te los envío.

—Está bien. Pero no tenemos mucho tiempo. Suárez es exigente —dijo Juliana, mirando el reloj—. ¿Sabes si Andrés ya tiene el informe financiero?

—Andrés debería estar en eso. Si termina primero, te aviso —respondió Isabela, tecleando rápido.

Juliana salió tan rápido como entró. Isabela se pasó la mano por la frente. El ambiente era tenso, pero al menos tenía el control de la información.

Mientras tanto, Andrés estaba en la sala de archivos con Javier, el contador del equipo Suárez. Javier era bajito y siempre olía a café.

—Aquí están los números que pediste —dijo Javier, dejando una hoja sobre la mesa—. Pero hay algo raro en estos movimientos de la semana pasada.

Andrés revisó los datos y encontró una transferencia que no cuadraba.

—¿Esto lo autorizó Martínez? —preguntó Andrés, señalando la cifra.

—No tengo idea. Apareció después de la última reunión. Tal vez fue el otro bufete —contestó Javier, encogiéndose de hombros—. Yo solo sigo órdenes.

Andrés sacó su celular y le escribió a Isabela: “Revisa transferencias del 18, hay algo raro. No digas nada a Suárez todavía”.

Minutos después, Isabela apareció en la sala de archivos con su laptop bajo el brazo.

—Ya revisé los movimientos. Esa transferencia no estaba en nuestros registros. Hay que investigar quién la aprobó —dijo en voz baja.

—¿Lo hacemos juntos? —preguntó Andrés, sin sarcasmo.

—Sí. Y rápido, antes de que Suárez se entere. Si esto sale mal, nos despiden a los dos.

Ambos se sentaron frente al computador. Por primera vez, no discutieron. Cada uno buscaba en diferentes carpetas, compartiendo datos y tomando notas.

A la media hora, encontraron un correo sospechoso de alguien del antiguo bufete Suárez. No estaba firmado, pero tenía acceso a la cuenta financiera.

—¿Le contamos a Gaitán? —preguntó Andrés, mirando a Isabela.

—No todavía. Primero confirmemos si fue un error o algo más grave. No quiero acusar sin pruebas —respondió Isabela.

Un silencio incómodo los envolvió. Andrés rompió el hielo.

—Nunca pensé que terminaríamos en esto, juntos, buscando agujeros donde antes solo veíamos competencia.

Isabela le lanzó una mirada rápida, casi divertida.

—No me acostumbro a trabajar en equipo contigo. Pero supongo que no hay opción.

—No. Y te advierto, no pienso rendirme. Si tengo que ganar, lo haré sin pisotearte. Pero tampoco voy a dejar que me pases por encima —dijo Andrés, cruzando los brazos.

—Eso lo veremos —contestó Isabela, cerrando la laptop—. ¿Listo para la primera reunión con el equipo mixto?

Andrés asintió. Salieron juntos de la sala, sin decir más. Pero ambos sabían que algo había cambiado. Ahora, la pelea era contra el tiempo… y contra un enemigo que no era solo el otro.

¿Qué te pareció este capítulo?

Toca una estrella. Es opcional y no detiene tu lectura.

0:00 / 7:06

Siguiente lectura