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El Mesero que Compró Mi Calle

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Sinopsis

Un romance con mentiras, pescado frito y una cuadra en venta en Barranquilla. Yadira Buelvas cocina en La Marea, el restaurante que su abuela abrió en Barrio Abajo hace 47 años. Una empresa que le revende a una cadena hotelera ya compró todas las casas de la cuadra menos la suya. Una noche de viernes, su mesero renuncia asustado y un cachaco sin experiencia le pide trabajo. Dice llamarse Braulio Daza. Aprende rápido y no recibe propinas. Mentira. Es Braulio Ariza, el heredero de la cadena que quiere tumbar su casa. Lo peor es que cada turno le cuesta más irse.
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~5 min de lectura

Capítulo 1 · ~5 min

Mesero de prueba

Si la mesa seis no recibía su arroz en diez minutos, se iba. Y con ella se iba la plata del arriendo de la nevera.

Yadira lo gritó con dos platos en cada brazo, y nadie le contestó. Pablo, el cocinero, estaba hundido en el humo de la plancha.

El mesero se había ido a las cuatro de la tarde, después de hablar en la esquina con dos señores de camisa planchada. Solo dejó el delantal colgado en un clavo y un mensaje: «Perdone, jefa, no vuelvo».

Era viernes 27 de noviembre. La Marea tenía cuarenta reservas, nueve mesas y una sola persona para atenderlas. Yadira se acomodó el pañuelo rojo de su abuela con el hombro y salió al comedor.

En la puerta había un hombre alto, de guayabera blanca, con un morral al hombro. Era el mismo que había ido a pedir trabajo a las tres. Ella le había dicho que no contrataba cachacos, como les decían en la costa a los del interior. Según ella, no sabían cargar una bandeja ni aguantar el calor.

—Usted otra vez —dijo ella.

—Usted necesita un mesero —respondió él—. Y yo necesito el trabajo.

—Lo que necesito es que se quite de la puerta. Me está tapando a los clientes.

—Deme una noche. Si rompo algo, lo pago. Si no sirvo, me voy sin cobrar.

Yadira miró la mesa seis, donde una señora ya buscaba la cartera. Miró la mesa dos, con cuatro hombres que levantaban la mano. Le puso el delantal en el pecho.

—Mesas de la uno a la cinco. Agua primero, menú después. Y a la clientela no me la trate de doctor.

—¿Cómo se llama? —preguntó él, mientras se amarraba el delantal.

—Yadira. ¿Y usted?

—Braulio. Braulio Daza.

***

El cachaco no sabía cargar platos. Eso fue lo primero que Yadira notó. Los llevaba uno por uno, con las dos manos, como quien lleva una vela encendida. Pero se acordaba de todo sin anotar nada.

—La dos quiere tres mojarras y un arroz de coco sin cebolla —le dijo a Pablo en la ventanilla de la cocina—. La cinco cambió la posta por sierra frita. Y la uno paga ya, tienen un bus a las diez.

Pablo asomó la cabeza rapada y amarilla por encima de la plancha. Tenía un trapo en el hombro y un lápiz detrás de la oreja.

—¿Y este quién es, Yadi?

—Uno que se va a ir mañana —dijo ella.

—Pues que se vaya mañana, mi llave, pero hoy que no se vaya —respondió Pablo, y le pasó a Braulio dos platos calientes.

—Me llamo Braulio —dijo él—. Y no pienso irme mañana.

—Eso lo decide la jefa, no tú. Corre, que se enfrían.

Braulio se quemó los dedos y no soltó los platos. Yadira lo vio apretar la boca y seguir.

A las nueve, la mesa seis había comido, la dos había pedido postre y nadie se había ido sin pagar. A las diez, un cliente le quiso dar una propina. Braulio no la recibió. La echó en el tarro de vidrio de Pablo, junto a la caja.

Eso tampoco le gustó a Yadira. Nadie rechazaba plata en La Marea. Menos un hombre que había pedido trabajo esa misma tarde.

A las diez y media, mientras ella cerraba la caja, Braulio dobló una servilleta en forma de barco. La dejó en la barra, frente a ella.

—Hagamos cuentas —dijo—. Cuarenta reservas, treinta y ocho cobradas. Dos mesas se cansaron de esperar y se fueron sin pedir. ¿Por qué se fue?

—Eso no es asunto suyo.

—Esta noche sí. Yo hice su trabajo y el mío.

Yadira cerró la caja con un golpe. En la calle, frente a La Marea, la peluquería de Milena estaba a oscuras. La ferretería también. Y la casa de los Polo. Toda la cuadra estaba apagada, menos ellos.

—Unos señores le hablaron en la esquina —dijo al fin—. Le dijeron que buscara otro trabajo porque este restaurante se iba a acabar. Desde junio, siete vecinos han vendido sus casas. Solo quedamos Milena y nosotras.

—¿Y usted no va a vender?

—Mi abuela abrió esto en 1979. —Le empujó el barco de servilleta de vuelta—. Sesenta mil por turno, dos semanas de prueba y sin propinas. Si llega tarde una vez, se va.

—Mañana a las cuatro.

—A las tres. Mañana viene la inspección de sanidad y aquí todo brilla.

Él asintió y se quitó el delantal. Yadira lo vio cruzar la calle oscura con el morral al hombro. Se dio cuenta de que no le había preguntado dónde vivía. Tampoco por qué un hombre con esas manos tan suaves sabía tanto de cuentas.

***

La pieza de la pensión tenía un ventilador que hacía ruido y una cama más corta que Braulio. Él se sentó en el borde y se miró los dedos. Tenía dos ampollas rojas en el índice y en el pulgar.

Sacó del morral un portátil que valía más que toda la pensión. Lo abrió sobre las rodillas. En la pantalla apareció un plano con nueve casas pintadas de gris, a seis cuadras del Gran Malecón. Encima decía, en letras azules: «Proyecto Arcadia Malecón».

Ocho casas tenían una marca verde: «Comprada». La novena estaba en rojo, con una nota al lado: «Último predio. La Marea. Propietaria: Ofelia Buelvas».

Abajo, en la esquina del plano, estaba la firma que aprobaba todo.

Braulio Ariza, vicepresidente del Grupo Arcadia Hoteles.

Era la suya.

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Sobre esta novela

+13. Pensada para adolescentes: puede incluir peligro, pero no violencia gráfica ni escenas sexuales.

Por Equipo Historia Abierta

  • Completada
  • 20 capítulos
  • Publicada el
  • Actualizada el

Personajes principales

  • Yadira Buelvas · Protagonista
  • Braulio Ariza · Protagonista
  • Ofelia Buelvas · Secundario
  • Pablo Murillo · Secundario
  • Milena Triana · Secundario
  • Vicente Ariza · Secundario
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  1. 1 Mesero de prueba
  2. 2 Visita de sanidad
  3. 3 La peluquería vendida
  4. 4 Secreto de la abuela
  5. 5 Cenas por encargo
  6. 6 Un cliente de traje
  7. 7 Video de madrugada
  8. 8 Velitas en la acera
  9. 9 Foto en la gala
  10. 10 Hagamos cuentas
Ver los 20 capítulos
  1. 11 Dueño de papel Premium
  2. 12 Casa llena Premium
  3. 13 Sala de urgencias Premium
  4. 14 Pago a escondidas Premium
  5. 15 Despedido Premium
  6. 16 Mercado de Barranquillita Premium
  7. 17 Sello y huella Premium
  8. 18 Todo sobre la mesa Premium
  9. 19 Desayuno de junta Premium
  10. 20 Nuestra calle Premium